Así como lo leen, una vieja sinvergüenza. Se conoce comúnmente en nuestro país como vieja sinvergüenza a aquella que se le olvidó que los años le llegaron y se la goza sin tapujos ni complejos, más que los mismos jóvenes. La vieja sinvergüenza ya fue y vino, ya cumplió cuando tuvo que hacerlo y entiende claramente que vivir del que dirán nunca ha mantenido a nadie.
Ella se pasea con ropas ligeras, agarrando con las uñas el rastro de juventud que le queda. Cuando va a la playa usa bikini sobre tacos adornados y no le importa que las carnes le bailen,
"qué me importas tú a mí si soy yo quien dirige este baile?.
No sé porqué las mujeres nos empeñamos en arroparnos con las telas de la "viejetud" para cumplir con el resto cuando con más derecho que todos deberíamos apuntar a ser más libres, más relajadas, más encueras ante la vida, riéndonos constantemente porque los problemas agobiantes de las jóvenes ya son un gracioso recuerdo que nos hizo más sabias y maduras en un momento.
En mi vejez quiero seguir siendo alguien que alborota la mirada de mi esposo, alguien que se siente bella, sensual, y no importa que me encuentres ridícula, porque yo seré feliz y audazmente me voltearé y sin pensar dos veces...te sacaré la lengua.
En mi vejez quiero seguir siendo alguien que alborota la mirada de mi esposo, alguien que se siente bella, sensual, y no importa que me encuentres ridícula, porque yo seré feliz y audazmente me voltearé y sin pensar dos veces...te sacaré la lengua.

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