No sé si será "madurar" o "podrirse", me pregunto. Me he dado cuenta, luego de intercambiar par de palabras con Ingrid también, que o estoy creciendo o estoy aprendiendo cosas malas, ¿cuál de las dos será?.
Yo era una "gente bien", de esas que devuelven el cambio exacto. El punto de quiebre creo que fue cuando me pasó aquello, si, debe ser. En una de mis buenas acciones de honestidad y desprendimiento se me ocurrió advertirle a una compañía que en mi factura había aparecido un crédito que no me correspondía, que debían averiguar quién fue el pobre cliente que pagó sin querer mi factura y devolverle su dinero. Para qué fue eso, lo último que terminé recibiendo fue una acusación de mentirosa, cuando después de revertirme el crédito me lo revirtieron dos veces dejándome una deuda y cuando fui a quejarme me dijeron que tenía que ser imaginación mía. Fue tanta la lucha que cogí que decidí tirar a un lado mi actitud ingenua, claro que no era la primera vez que me pasaba algo así.
Ahora si me cobran de menos en una factura creanme que no soy yo la que se va a parar a decírselos, antes me hubiera devuelto y les hubiera dicho "oye jóven, te faltó cobrarme el chocolate", ahora es "ay, se le pasó, que pena". Quizás esto es algo normal cuando se le abren los ojos a uno de que las empresas no necesariamente son las más justas, o que las personas no son las más justas tampoco, ni las más correctas.
Yo creo la teoría que una vez escuché, que el hombre sale bueno, pero la sociedad lo daña. Imagínate si tu vas con tu buena fé y tu ves que la gente y las instituciones te salen con barrabasadas y nadie te responde con la misma buena fé conque tu les respondiste tu empiezas a perder la carita de inocente, la pierdes porque la pierdes. Empezando por las filas, algo tan simple, las benditas filas, donde todo el mundo quiere rebasar, nadie respeta ni un simple turno.
Uhmmm.... me gustaba más ser como antes, más ida y más ingenua, y con más fé en todo y todos.
Yo era una "gente bien", de esas que devuelven el cambio exacto. El punto de quiebre creo que fue cuando me pasó aquello, si, debe ser. En una de mis buenas acciones de honestidad y desprendimiento se me ocurrió advertirle a una compañía que en mi factura había aparecido un crédito que no me correspondía, que debían averiguar quién fue el pobre cliente que pagó sin querer mi factura y devolverle su dinero. Para qué fue eso, lo último que terminé recibiendo fue una acusación de mentirosa, cuando después de revertirme el crédito me lo revirtieron dos veces dejándome una deuda y cuando fui a quejarme me dijeron que tenía que ser imaginación mía. Fue tanta la lucha que cogí que decidí tirar a un lado mi actitud ingenua, claro que no era la primera vez que me pasaba algo así.
Ahora si me cobran de menos en una factura creanme que no soy yo la que se va a parar a decírselos, antes me hubiera devuelto y les hubiera dicho "oye jóven, te faltó cobrarme el chocolate", ahora es "ay, se le pasó, que pena". Quizás esto es algo normal cuando se le abren los ojos a uno de que las empresas no necesariamente son las más justas, o que las personas no son las más justas tampoco, ni las más correctas.
Yo creo la teoría que una vez escuché, que el hombre sale bueno, pero la sociedad lo daña. Imagínate si tu vas con tu buena fé y tu ves que la gente y las instituciones te salen con barrabasadas y nadie te responde con la misma buena fé conque tu les respondiste tu empiezas a perder la carita de inocente, la pierdes porque la pierdes. Empezando por las filas, algo tan simple, las benditas filas, donde todo el mundo quiere rebasar, nadie respeta ni un simple turno.
Uhmmm.... me gustaba más ser como antes, más ida y más ingenua, y con más fé en todo y todos.





