6/15/09

Sobre el tapete (1)

Supongo que tener un blog puede implicar un compromiso social a debatir ciertos tipos de cosas. Tantas cosas que están sucediendo combinadas con mi tendencia alarmista y mis delirios apocalípticos no estaba descalabrado esperarse que yo fuera a escribir sobre esto en algún momento.

Pueden imaginarse que desde el momento en que salió la gripe porcina yo fui de las primeras en traer manitas limpias al trabajo, una caja de kleenex eliminadores de virus, una mirada asesina a los que querían estar saludando con las manos y de repartir en mi casa a todo el mundo su respectiva manitas limpias y exigir que todo el que entrara se lavara las manos hasta los codos antes de saludar. Por otra vía envié sesenta mil emails de prevención, los subí a facebook, puse links en mi messenger y di alarmas escalofriantes a todo el que estuvo cerca. Demos gracias a Dios que ya la demencia temporal se me quitó, es casi evidente que la pandemia ésta no es tan grave como las expectativas que se crearon, y aunque sí hay que tener sus precauciones, porque no sería prudente dejar que nuestros viejos se contagien, tampoco hay que volverse loco (lo digo ahora después que se me pasó jaja). Aquí en el trabajo se ha llegado casi a la conclusión de que esto parece una estrategia publicitaria más que una situación caótica real.

Otros dos temas sobre el tapete, más locales, son la migración haitiana y los haitises, que aunque suenen parecido no tienen nada que ver un tema con el otro. Que cosa tan difícil señores, este tema de los haitianos, yo no quisiera privar en la más justa y la más santa y decirle a todos que "entren to' " pero me pregunto mil veces qué haría yo en su situación: mi país sin recursos, sin trabajo, yo sin comer, mis hijos sin comer, la gente muriéndose por todos lados y la otra mitad de la isla contando con todo lo que yo necesito, fok. En lo que se averigua el caso de qué organización me fuera a resolver yo derrumbaría el pedacito de muro, lo brincaría con mis muchachos y me comería hasta el último yaniqueque ajeno que me encontrara por el medio, qué me importa a mí si estoy ilegal, yo lo que quiero es vivir!. *Suspiro*, pero por supuesto que esto no es así de fácil, para nuestro país implica un incremento en la pobreza, mayor delincuencia (porque así como entran buenos entran malos), entre otras cargas sociales innumerables, así como disputas entre civiles, como ese caso de decapitación que hubo.
Como vi, una afirmación muy cierta, en un artículo lleno de comments de personas de ambas nacionalidades está claro que los dos países tenemos que averiguar qué es lo que se va a resolver antes de que venga Estados Unidos con su cara de yo no fui y diga que nosotros no sabemos ni mandar en nuestro propio conuco y nos convierta en una base como guantánamo. A corto plazo yo lo que agradecería es que la gente dejara de decirle a los vecinos "que este haitiano no se qué, que el haitiano no se cuanto", yo en dado caso preferíria aprenderme el nombre de la persona, o decirle "que este hombre, o esta mujer", no sé por qué pero me molesta cuando aquí le dicen "el haitiano" porque sé que generalmente lo dicen de manera despectiva.
Sigo con los temas en otro lanzamiento porque ya he escrito demasiado.

6/4/09

The Road to becoming a lady: Camarones a la Plastique con fritos

Ah si señores, el proyecto continúa. En esta ocasión nos sumergimos en el vasto océano en busca del crustáceo perdido, excepto que no nos metimos en ninguna agua y el camarón ya estaba encontrado por el personal del supermercado.
La historia empieza con una serie de conversaciones con Natalie (a.k.a La Plastique) a la cual le he contado sobre las experiencias cocinísticas (aquí dice mi mamá que deje de ser tan analfabeta yo, porque se dice culinarias) y decidió colaborar humildemente con su gran sabiduría sobre el manejo de criaturas marítimas.
No había visto mujer tan preparada en la vida como la plastique señores, o será que habrá pensado que en mi casa la estamos pasando muy mal con eso de la crisis, porque mi madre, vino hasta con el pedazo de ají picadito en una fundita, la salsa de tomates y tres plátanos, sin contar que había ya aderezado el camarón y lo traía en envase y todo, de milagro no se trajo el sartén con el aceite y una funda de carbón!.



Como me dijo Judy es cierto que esta vez hice trampa porque no fui yo quien los hizo pero nadie me puede quitar mérito por mis deliciosos fritos verdes que aplasté con tanto entusiasmo. Por cierto, un paréntesis, mientras escribo estas líneas mi querida madre dice "si, se lo comieron, y no me dieron ni a probar!". Ay Plastique ya estás caliente aquí en mi casa, pa' la próxima hay que darle a mami y a papi!.
Si usted es un fiel lector de mi blog ya sabrá que a mi no me gusta comer criaturas que bollen, coincide que a mi amado tampoco, pero dado que era la Plastique la que iba a cocinar decidimos arriesgarnos a ser vilmente intoxicados.
Pues resultó que para nuestra sorpresa, con un botellón de cerveza que le ha echado la Plastique a esos camarones y esa salsita roja con ajo y otros aderezos, hizo que esos camarones estuvieran tan deliciosos que no nos comimos el plato porque Dios es grande.





He aquí lo bien que yo pelé mis plátanos para que quede evidencia que yo si hice algo: